LAS INVITACIONES DE NUESTRA BODA

¡Hola!

Si me seguís por RRSS (Instagram, Twitter o Snapchat: Anna9187) os habréis enterado ya de que en unas pocas semanas me caso. Durante el último año y medio he ido compartiendo gran parte de los preparativos y, después de tanto tiempo, me cuesta creer que en poco menos de 3 semanas vayamos a estar dando el “sí, quiero”.

Organizar una boda con tanta antelación tiene la ventaja de disponer de mucho tiempo para prepararlo todo, pero también implica un gran inconveniente: el ansia. Sobre todo al principio, contaba los días y las horas que faltaban y me parecían una eternidad. Ahora, en cambio, tengo sentimientos encontrados ya que, espero este día con muchísimas ganas pero al mismo tiempo no quiero que pase. Y es que, el proceso de organizar todos y cada uno de los detalles, elegir vestido, menú, repartir las invitaciones… es también muy especial. ¿Y Qué decir de las despedidas de solter@? En definitiva, se podría decir que esto de organizar una boda es toda una aventra.

En diversas entradas, me gustaría ir enseñándoos cosas de la boda y de la posterior luna de miel (Tailandia y Maldivas nos esperan… oh yeah!). Sin embargo, de momento, la mayor parte de los detalles son absoluto secreto. Todos menos una cosa: las invitaciones. En la entrada de hoy os las voy a enseñar y a contar un poco su historia.

Cuando buscamos a nuestro fotógrafo, Isaac G. Sidro, nos propuso hacer una sesión preboda y utilizar las fotos para diseñar las invitaciones. No nos lo pensamos ni un segundo ya que de esta manera sabíamos que íbamos a tener unas invitaciones totalmente personalizadas. Así que el pasado mes de mayo, nos fuimos con Isaac al Clot de la Mare de Déu en Burriana, un paraje natural situado en esta localidad cercana a Castellón.

Los protagonistas somos nosotros y este tándem original de 1937 que, aunque ya es ancianito sigue funcionando… y damos fe de ello. En las siguientes fotos podéis ver respectivamente la portada y el interior de la invitación. Como véis ambos íbamos “arreglaos” pero informales y conjuntados en la medida de lo posible. Si os lo preguntáis, mi vestido es de She Inside, aunque ya tiene unos años.

frontal

interior

Debo decir que cuando vi el diseño, no me pudo gustar más ya que era tal y como me lo había imaginado. Todo el mundo ha coincidido en que salíamos muy naturales y para ello ayudó mucho el hecho de que nos sentimos muy cómodos durante toda la sesión. La verdad es que Isaac fue súper atento en todo momento y nos nos sentimos fuera de lugar ni nada por el estilo.

Una vez tuvimos el diseño claro, tocaba pensar cómo decorar el packaging. Pensamos que unas invitaciones tan chulas bien merecían un “envasado” a su altura. Así pues, huyendo de los clásicos sobres, elegimos estas cajas-sobre en papel kraft. Soy una enamorada del papel kraft, lo usaría para todo, de manera que no podía faltar en las invitaciones de mi boda. Las cajas las compramos en la web Selfpackaging, la cual os recomiendo encarecidamente. Las cajas vienen sin montar pero os aseguro que viene todo bien explicarlo y darles forma no supone ningún problema.

img_5575

Como toque decorativo también tuvimos claro en seguida que queríamos poner lavanda ya que creímos que estaba muy en sintonía con la estética de las invitaciones. También ha gustado mucho a los invitados. De hecho, en más una ocasión hemos oído eso de “no quiero abrirla, que me da pena” o “¡qué bien huele!”.

Las ramitas de lavanda las pegamos con pegamento y para dejarlas sin ancladas al sobre pusimos un trozo de washi tape en tonos verdes. En un principio no m convencía mucho la idea pero solo con el pegamento daba la sensación de la lavanda tenía muy poca sujeción. El toque final lo dio el lazo con cuerda.

El principal inconveniente de utilizar flores frescas como elemento de decorativo de las invitaciones es el hecho de que no te permite hacerlas todas en cadena, dejarlas preparadas e ir repartiéndolas. Si quieres que  la flor esté en buen estado cuando la entregues al invitado, tienes que asegurarte de que lleve el menor tiempo posible pegada con el fin de que esté fresca. Siendo sincera, esto nos supuso un poco de agobio porque nos obligaba a estar continuamente yendo a recoger la lavanda.

img_5569img_5570

img_5571

La parte de atrás la rematamos con una pegatina que puedes comprar junto con los sobres. Sobre la pegatina estampamos el sello personalizado que nos hicieron en la tienda de las Hermanas Bolena, un estudio de diseño especializado en bodas pero que también tiene un con un apartado dedicado a decoración y reformas. Tienen varios modelos, los cuales se pueden personalizar con los nombres y fechas que quieras. Os recomiendo  que paséis por su web, en la que van enseñando sus trabajos.

img_7847

Este verano, cuando preparamos una parte de las invitaciones, no teníamos a mano lavanda pero sí grandes extensiones de campo repletas de distintos tipos de flores silvestres. Así que a recolectar nos fuimos y podéis ver que el resultado final quedó también muy bonito y sí, encontramos lavanda.

img_6623

img_6624

Para acabar, os dejo con algunas fotos más de la sesión de fotos preboda. Os he seleccionado algunas de mis favoritas pero he de reconocer que me ha resultado complicado porque me gustan todas. Sin duda, serán una recuerdo muy bonito junto con las fotos del día B.

_mg_8770

_mg_8830

_mg_8919

_mg_9070

_mg_9202

Esta última la hicimos ya al final de la sesión apoyados en mi cochr, cuando ya nos íbamos. Fue una foto espontánea pero ha resultado ser una de mis favoritas.

Espero que os hayan gustado nuestras invitaciones. Las hemos ideado y preparado con mucho cariño y creo que, en ese sentido, por lo que nos han dicho, nuestros invitados han sabido apreciarlo.

¡Un beso y hasta la semana que viene!

Anuncios